Explotación sexual comercial

Entrevista con Maritza Diaz y Pedro Andrés Gonzalez, consultores externos de la Organización Internacional del Trabajo de Colombia. La OIT ha publicado el informe sobre la explotación sexual infantil en América Latina ”Un estudio cualitativo sobre la demanda en la explotación sexual comercial de adolescentes”. Maritza Diaz y Pedro Andrés Gonzalez son dos de los cuatro investigadores que conformaron el equipo que se ocupò del caso de Colombia.

Maritza Diaz: El estudio forma parte de un programa que desarrolla la OIT que se llama IPEC (International Program for the Erradication of Child Labour). Dentro de este programa hay un proyecto que se llama “Tejiendo redes” contra la explotación comercial sexual infantil de niños, niñas y adolescentes en América Latina y se está desarrollando en Paraguay, Chile, Perú y Colombia. Uno de los componentes del proyecto es un componente investigativo que buscó ver la situación más a la luz de lo que sucede con la demanda en la explotación sexual infantil, el modus operandi y la situación de vulneración de los niños, de las niñas y de los adolescentes. Sucede que el aspecto de la demanda casi no se ha tenido en cuenta en las investigaciones antecendentes. Lo que se hizo fue un estudio en dos ciudades en cada uno de los países. En Chile: Valparaíso y Santiago, en Paraguay: Ciudad del Este y Asunción, en Perú: Lima y Cuzco y en Colombia: Bogotá y Medellín. En cada ciudad se ubicaron dos escenarios: un escenario preferiblemente de explotación sexual femenina y otro de explotación sexual masculina. Lo que recoge el informe es la investigación abordada desde 4 perspectivas: una perspectiva de poder, una perspectiva cultural, una perspectiva psicológico-descriptiva y una perspectiva normativa para entender quién es el cliente.

¿Cuál es el aporte de esta investigación a otros estudios y cómo se coloca este trabajo respecto a los otros; hay diferencias importantes o se pone en linea con los demás trabajos como una evolución natural?

Pedro Andrés Gonzalez: Yo creo que uno de los aportes de este trabajo es que se trata prácticamente del primer trabajo de este tipo en Colombia. Eso, ya de por sí, es novedoso. El hecho que se hayan articulados diversos investigadores con perfiles distintos en la investigación ha permitido unos hallazgos bien particulares desde cada perspectiva. Es un estudio novedoso en varios sentidos: desde que lo clientes no habían sido estudiados, logramos más o menos una descripción de la población de estos individuos; el estudio se hizo en Bogotá y en Medellín y encontramos que un gran porcentaje de los clientes también tenían el papel de intermediación como, por ejemplo, los taxistas. Logramos aproximarnos a esta población y entender que necesita ser estudiada más.

Desde la perspectiva psicológica, otra cosa importante que logramos ver en relación a la personalidad de estos individuos, es que estas personas tienen características de vínculos de dependencia; establecen relaciones con niños, niñas y adolescentes que tienen característica de consumo y se podrían homologar las relaciones que tienen con los niños como relaciones adictivas, en el sentido que son relaciones compulsivas estereotipadas y nos dimos cuenta que este tipo de relación que se establece con los menores y las menores, se establece algunas veces bajo el consumo de substancias psicoactivas, el bazuco básicamente, la cocaína, el alcohol y esto nos parece que es un punto importante que valdría la pena seguir estudiando porque sigue muy claro que, a pesar de que todos los hombres son potencialmente explotadores, no todos los hombres lo somos y se podría empezar a aproximarse en caracterizar de la mejor manera, por lo menos en perfiles y personalidades, a estas personas.

¿Qué es lo que diferencia la explotación sexual de otro tipo de explotación?

M.D.: Primero le cuento en que se parecen. Así como en el orden de la sociedad y el orden económico, el orden de relaciones en la ESCI son de dominio, de sometimiento. La manera en que se ejercen el control y el poder se refleja en la construcción de un explotador que, muchas veces, es un hombre. De cada diez explotadores nueve son hombres, lo que ya responde a una lógica de sociedad patriarcal. La relación entre este hombre y su objeto sexual también reproduce el orden patriarcal de la sociedad y los ordenes económicos asociados a la mercancía. Por ejemplo, la forma en que se legitima todo lo que se paga. Hay aspectos muy interesantes como por ejemplo el hecho que explotadores no consideran que estén abusando. Igual las victimas, los niños, las niñas, los jóvenes sòlo encuentran abuso en la transacción sexual cuando no haya pago, no consideran que ésta sea una relación abusiva por el hecho de que hay pago de por medio. En general, digamos, que a lo que se llegó con bastante claridad es cómo todo el orden social, el orden económico y de relaciones de inequidad, de relaciones de dominio, se reflejan tanto en la construcción misma de la situación como en aspectos de lo mas íntimos, inclusive dentro de la transacción sexual.

Lo que marca la diferencia fundamentalmente se refiere a los aspectos psicológicos centrados en lo sexual. Encontramos, y de hecho lo mencionamos, una cantidad de analogías de las relaciones presentes en la ESCI que pasan en otros ámbitos de la sociedad, en otras formas de ejercicio de la ley, en otros ámbitos de la cultura donde hay el mismo esquema de sometimiento y de control, pero en cambio, los aspectos de vínculo, de elección del objeto del deseo que se mencionan en toda la parte psicológica, a pesar de que se comparta un esquema social general, ya lo hace algo muy especifico sobre lo sexual.

P.A.G.: Los vínculos que estos individuos establecen con los menores de edad, tienen varias características: la primera es la relación con sus víctimas, es decir que estos individuos cambian constantemente, explotan de manera diferente a los/las adolescentes, establecen vínculos que son agresivos, hay rasgos adictivos, hay consumo de sustancias, hay relaciones estereotipadas, compulsivas. La relación de pareja, la búsqueda que ellos hacen es de objectos, entendiendo por objectos las personas de las cuales hacen uso o consumo, si se puede decir así, son objectos degradados donde lo que uno busca es “cosificar” al otro, utilizar al otro como una cosa. Sí, efectivamente hay otra forma de explotación, esta forma de explotación no solamente vulnera el cuerpo, vulnera toda la estructura psíquica del otro como ser humano, porque ellos son objectos de un deseo, de unos guiones supremamente degradados y que probablemente, si no existiera este tipo de medios de la explotación sexual y comercial, no habría espacio para ellos.

En la perspectiva de poder ustedes escogieron una definición del poder según la cual éste no configura una relación unìvoca que se impone de un sujeto a otro, sino que se trata de una relación donde hay dinámicas diferentes entre los distintos sujetos, donde cada uno actúa su estrategia que está enmarcada dentro de un orden social. Este tipo de análisis lleva a unas consecuencias en la investigación. ¿Cómo llegaron a escoger esta definición? ¿Las consecuencias podían ser distintas al escoger otro marco investigativo?

M.D.: Había una discusión de fondo; entre otras, es realmente importante aclarar este punto: cada investigador tuvo bastante autonomía en definir el marco teórico que fuera a respaldar las concepciones, digamos, de lo central en cada perspectivas: la perspectiva de poder, la perspectiva psicológica, y el concepto de cultura y no tuvimos realmente mucho tiempo para concertar en grupo cada una de las perspectivas. En ese sentido casi que había 4 investigaciones; pero lo que sí discutimos, y discutimos bastante, ha sido la tendencia y el efecto que las investigaciones anteriores han dejado sobre esta problemática. Entonces, durante mucho tiempo, las investigaciones se centraron en patologías presentes en el explotador, lo que, dejándolo sólo como patología, daba un enorme riesgo de justificarlo porque está enfermo. Luego hubo, digamos, una contrarrespuesta a eso, en término de las investigaciones que se referían al explotador y era ubicarlo solamente como un problema de la sociedad: la sociedad es la que está enferma, no es el individuo, entonces pues una sociedad enferma con individuos enfermos que eventualmente se expresan de múltiples formas, entre otras como explotadores sexuales. Cualquiera de las dos, por sì sola, las dos como extremo, terminan por quitarle responsabilidad a todo el mundo finalmente. Entonces la responsabilidad de cómo se conforma la sociedad termina vaguísima y la responsabilidad de esta persona, que se supone que está enferma y que por esto hay que recluirla, termina también siendo muy vaga. Entonces lo que se planteaba desde la perspectiva de poder, era que se diera un camino que no estuviera en ninguno de los dos extremos, sino que entrara más a ver como es que opera el poder y, de esa manera, como hay un proceso de reproducción social a través de los ámbitos de la sociedad, entonces no simplemente como una sociedad enferma sino como una sociedad que se reproduce constantemente a sí misma. Por otro lado también hay opciones personales que yo diría es más lo que se ve desde las otras perspectivas. Digamos que la gran conclusión que tiene el estudio es que no hay un perfil de los explotadores, pero eso no significa que cualquier hombre en potencia sea un explotador y lo que se define en última es que se trata también de una opción enmarcada dentro de un sistema de reproducción social, de poder con características como las que plantea Bourdieu en las que efectivamente hay una compleja dinámica de relaciones, de esquemas de masculinidad… entre otros aspectos.

El informe no habla de pedofilia, sino de niños, niñas y adolescentes, o sea de las personas con desarrollo sexual secundario. ¿Hay diferencias entre la pedofilia y la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes?

M.D.: Retomamos la definición clásica de pedófilo, que entre otras cosas se focaliza en niños y niñas que aún no tienen desarrollo sexual secundario. Nosotros insistimos mucho para que se incluyeran los niños y las niñas menores de 12 años en la investigación porque lo que encontrábamos en los escenarios, de lo que acontece con menores de doce años era horrorifico y nos parecía clave incluirlos. En OIT había razones para ir avanzando estratégicamente sobre los diferentes grupos de edad, lo que presupone ahondar en este tipo de patologías asociadas a la ESCI. Así mismo, es claro que no queríamos reducir el análisis a las patologías.

P.A.G.: A través del estudio y a través del trabajo de campo nos fuimos encontrando que hay una tendencia de que los explotadores están tendiendo a buscar niños o niñas mucho más jóvenes, es decir infantes. Probablemente habría que estudiar mucho mejor eso. Había unas cosas que habíamos visto con relación a la idea que tenían los explotadores de no tener una mujer o acceder a una persona que no esté “usada” y, en la medida en que se podría hacer, por ejemplo, también como factor protector de cierta cosas obsesivas,. Pero lo que nosotros empezamos a ver allí, es que sí hay una tendencia a que estos individuos piensen a vincular porque haya más niños y niñas en este tipo de ambiente.

En el informe emerge que el consumidor se ve a sí mismo sujeto a una fuerza externa a la cual no se puede oponer aunque tenga conciencia de la maldad de sus pulsiones. ¿El explotador cómo resuelve esta dicotomía y porqué acude a la explotación sexual de menores en vez de ir con mujeres o hombres adultos? ¿Como se establecen estas dinámicas que hacen que un consumidor escoja una cierta categoría de personas para satisfacer sus deseos sexuales?

P.A.G.: Son individuos que buscan de manera perentoria satisfacer su deseo sexual y buscar una tipificación en un objeto. Este objeto es variable, de acuerdo a una serie de factores que son muy complejos en el sentido que la estructuración del psiquismo del individuo durante el desarrollo de su vida pasa por el desarrollo de las etapas psicosexuales, y el individuo no solamente va a caracterizar el objecto, sino que va a buscar este objeto en su vida adulta. ¿De qué depende de que un individuo busque niños, niñas o de qué depende de que busque adolescentes o que busque mujeres? Depende de muchos factores que escapan a esta entrevista, pero lo que sí podemos decir es que no llegan estos individuos a buscar niños o niñas, porque efectivamente están buscando algún tipo de madurez, de desarrollo sexual de un punto de vista físico y no buscan prostitutas adultas porque de alguna manera tienen un gran temor a meterse con mujeres. Lo que más encontramos en la prostitución femenina es que buscaban adolescentes porque tenían idea de que estaban menos “usadas”, digamos así. La idea que está detrás de esto por la elección del objeto y a la intensidad del deseo, es que es precisamente con estas adolescentes que ellos pueden tener esto tipo de sexualidad, este tipo de descargas y sentirse “satisfechos”; sin embargo no alcanzan la satisfacción porque viven una perentoriedad constante y una necesidad de volver otra vez a estas adolescentes para seguir en un ciclo casi de adicción. En cambio en la prostitución adulta, lo que más o menos pudimos ver, es que los adolescentes se constituyen en el objeto del deseo de los homosexuales. Digamos que en la prostitución adulta homosexual de hombres, el mercado está más centrado en las características de belleza, en las características estéticas de los adolescentes y digamos que una persona prostituta adulta hombre no es tan apetecida dentre de este marco.

M.D.: Esto, digamos, es lo que sucede al interior del individuo a nivel psicológico, pero si uno lo ve ya en términos sociales, externos y culturales, la lógica dentro la cual se mueve es una lógica de asimetría, en la cual él mismo hace parte de la sociedad, que justamente reproduce. Busca relaciones donde no pueda establecer equidad con el otro, sino que en lo posible pueda someter al otro. Entonces los clientes, no necesariamente eran clientes exclusivamente de menores de edad; muchos, digamos, en algún momento de su vida empezaron a buscar prostitutas adultas, pero progresivamente el lugar donde se van sintiendo más cómodos, más ubicados, más “ellos”, donde todos estos factores psicológicos tienen mucho peso, es con niños, niñas menores de edad, donde cada vez la distancia asimétrica se hace más evidente. Yo tenía una teoría que no quedó publicada: ellos van buscando acercarse al nivel donde su propia sexualidad se quedó, donde se quedó truncada. Retomando la pregunta anterior, es de resaltar que no todos los clientes son pedófilos, pero sì hay pedófilos dentro de los clientes y para algunos inclusive las niñas de ocho años ya les parecen grandes en términos de la pareja sexual que están buscando y como pareja sexual, se convierte en aquello equiparable al lugar donde ellos se quedaron, lo que plantea una paradoja. Dentro de estos sujetos hay un ser que no creció sexualmente que se quedó en los ocho años, en los doce años o en la adolescencia, pero revestido de la lógica social, él se posiciona en la asimetría, en la inequidad para poder controlar la situación, para intentar controlarla por lo menos.

¿Es lo que en el informe se llama la infancia sexual?

M.D.: sí

¿Los consumidores intentan acceder a la madurez sexual? ¿Hay alguien que logra superar ese trauma donde se quedó y desarrollar su sexualidad a pesar de hacerlo a través de la explotación de menores?

M.D.: Esta es la siguiente investigación…. pero digamos que no pudimos verlo hasta allá. Tengo la sensación que vimos más bien lo contrario, como la involución hacia la adolescencia, hacia la infancia, y digamos que una de las recomendaciones es que haya espacios de trabajo con estos clientes para que, ojalá, eso sí que sentimos necesita ayuda externa, puedan hacer lo procesos que les permitan salir de ese lugar en el que su sexualidad se quedó truncada. Ahora, de toda forma, del punto de vista normativo, ellos saben que están haciendo daño. Parte de lo complejo de todo esto es que está lleno de ambigüedades. Esa parte del ser interior le dice “no!” y se construyen entonces niveles de normalidad, se construyen una cantidad de justificaciones para apaciguar las ambigüedades y las confrontaciones interiores, pero al mismo tiempo cuando se les aborda desde las consecuencias legales saben que la explotación sexual es nociva y en este sentido tienen conciencia de las consecuencias que pueden generar.

¿Cuál es la relación entre explotación sexual y criminalidad?

P.A.G.: Lo que encontramos es que este tipo de actividad está muy vinculada con cuestiones ilícitas y en algunos casos marginados de la marginalidad. Por ejemplo en la Alameda trabajan las niñas, niños y adolescentes. Se trata de un sector contiguo al barrio Santa Fe que a su vez està delimitado como zona de tolerancia de prostitución adulta. Allí, los adolescentes los dejan trabajar allí al lado y quedan por fuera de las condiciones establecidas para la zona de tolerancia, es decir, de controles de seguridad, de salubridad, etc. La otra cosa que pudimos observar en uno de los sitios donde trabajamos es que estaban comenzando a surgir grupos armados de paramilitarismo y en este barrio estaban empezando a sacar a las niñas para organizarlas y poderlas explotar de manera criminal y vincularlas en este tipo de actividades ilícitas. Ahora lo que veo y que es supremamente crudo es que el futuro de las niñas es muy ignominioso: recuerdo, cuando fuimos una vez en el trabajo de campo, que a una niña la habían asesinada en un motel, la habían descuartizada y la habían dejado en una bolsa de basura. Están tan vulneradas y están al garete de cualquier persona que no hay ninguna posibilidad de que sean protegidas por la ley, porque la ley tampoco dice que hay que protegerlas, sino que por el contrario protege a quienes las explotan a ellas. Son agredidas de tal manera que siempre van a perder.

M.D.: Nosotros estamos hablando de lo que encontramos en Colombia, pero es muy interesante ver otras cosas que aparecen en los cuatro países: la vulneración que ejercen las autoridades sobre las victimas y la protección de alguna manera que tienen sobre los explotadores es una constante. Una creencia a veces que hay, es que por menores de edad se paga más; es posible que en otros sectores sociales se haga, en prostíbulos muy cerrados, pero no es así en los niveles socio-económicos en los que nosotros nos movimos haciendo la investigación, que en el caso de Colombia, son estratos de uno a cuatro. Por ejemplo, en un sector de Medellín que se llama San Diego, son como ocho cuadras, hay unas calles donde hay mayoría de prostitutas adultas y otras donde están las niñas más pequeñitas. La tarifa que se les paga a las prostitutas adultas puede estar cerca de 35.000 pesos (12 euro ndr). En el lugar donde están las niñas encontramos tarifas donde se les paga por una bolsita de pegante para inhalar, que vale 500 pesos. Entonces la niña está marginalizada dentro de la marginalidad. Por supuesto la influencia del narcotráfico es evidente. En Medellín también la cercanía de grupos paramilitares como entes de control de estos espacios, es clarísima y va en mayor crecimiento, el puente de estas circunstancias con la trata de personas, el robo, en fin, todas las modalidades de delincuencia se entrelazan fuertemente alrededor de la ESCI.